viernes, 4 de noviembre de 2016

lunes, 23 de junio de 2014

Supongo que siempre has sido tú

Algunas noches, pocas, no muchas, pienso en la única imagen que tengo de tu rostro y en la única vez que he oído tu voz. Pienso en el café que aún no bebemos, en las comidas que nos debemos, en nuestros pies caminando por las calles y nuestros sexos compartiendo la luna. 
Algunas veces, pocas, no muchas, imagino el sabor de tu boca y cómo deben de lucir tus ojos cuando estás a punto de dormir. Y tu sonrisa. Imagino el olor de tu piel y su textura: suave, seguramente, como las palabras que sueles regalarme.
En algunos sueños, pocos, no muchos, estás tú. Conmigo. Encima de mí. Debajo de mí. Caminando a mi lado. Haciendo tuyo mi cuerpo. Leyéndome veintidós veces, una por cada año que tienes, la misma historia, y así hasta que agotamos este tiempo que no estamos pasando juntas
y me dices que en otras vidas, muchas, no pocas, quieres vivirme a mí. 

jueves, 19 de junio de 2014



¿De qué modo te quiero?


¿De qué modo te quiero? Pues te quiero 
hasta el abismo y la región más alta 
a que puedo llegar cuando persigo 
los límites del Ser y el Ideal. 

Te quiero en el vivir más cotidiano, 
con el sol y a la luz de una candela. 
Con libertad, como se aspira al Bien; 
con la inocencia del que ansía gloria. 

Te quiero con la fiebre que antes puse 
en mi dolor y con mi fe de niña, 
con el amor que yo creí perder 

al perder a mis santos... Con las lágrimas 
y el sonreír de mi vida... Y si Dios quiere, 
te querré mucho más tras de la muerte. 

—Elizabeth Barret


jueves, 12 de junio de 2014

jueves, 7 de noviembre de 2013

Soy. Eres. Somos.

Soy la sangre que corre por un cuerpo que se mueve,
la neblina que respiro cuando cambio de universo.
Soy el camino del pasado
y del todo,
nostalgias inherentes a mi nombre,
cicatrices en mi piel.
Soy mi propia nación
y la igualdad, mi bandera.
El espejo opaco que refleja lo que quiere,
cuando quiere.
Soy letras que han sido escritas con lluvia
en una hoja de algodón;
soy todos los animales que musitan.
Una mirada limpia,
dudas resueltas.
Silencio.
Soy pólvora de estrellas,
un grito de dolor,
de tristeza
de alegría,
de miedo,
de rabia,
de amor.
Soy.


Eres soledad,
independencia,
tu propio refugio.
Eres una máquina de pensamientos,
de ideas.
Tienes la sorpresa que ellos esperan,
el cambio que necesitan,
las palabras que quieren oír,
el secreto para limpiar el aire que respiran.
Eres tu propia nación
y la igualdad, tu bandera.
Eres fuego,
pueblo,
abrazos de ocasión.
Eres el mar.
Eres letras que han sido escritas con plomo
en una hoja de metal.
Eres todos los animales que rugen.
Tus ojos color confianza
son las preguntas.
Eres un muro que nunca va a caer.
Indestructible.
Eres.


Somos una batalla
que lleva las de ganar.
Todos los puntos cardinales,
las estaciones del año.
Somos noches eternas,
días no vividos.
Somos certezas,
verdad.
Somos una promesa.
Las líneas de nuestras manos
encuentran siempre su lugar.
Somos nuestra propia nación
y la igualdad, nuestra bandera.
Unidad,
un cuerpo completo,
todas las piezas están aquí.
Somos letras.
Somos todos los animales que hacen el amor.
Euforia y templanza.
Lo que hemos escrito, lo que vamos a escribir.
Seremos victoria.
Una muerte que nunca llegará.
Somos.


ap.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Tus ojos en las hojas de tus alas.

A veces me da por pensarte lejos, por convencerme de que nunca volveré a escuchar tu voz, ni sabré
más cómo son tus letras.
A veces me da por olvidarme de ti. Por creer que fuiste uno de esos pájaros que como llegan y se
quedan al pie de la ventana, tan por azar, tan de casualidad, tan quedos, se van.
A veces me da por llenar el lugar que ocupas, con cualquier cosa. Conversaciones triviales, sonrisas
fingidas, suéteres con sol.
A veces me da por quedarme de pie, sin querer cruzar esa línea que acaso me lleva contigo.
A veces me da por hacerme historias parecidas a la nuestra, con otras personas.

Pero todo da igual. No importa cuánto lo intente, ni cuántas ganas ponga en ello si por las noches,
cuando ya estoy dormida y entro en el sueño, me encuentro frente a mí tus ojos en las hojas de tus
alas.

Vuelves a ser huracán, mirada y voz, el punto de partida y el punto final; el camino que puedo
seguir sin sentir nostalgia.
Cualquier cosa que no lleve tu nombre se vuelve mundana, indigna de cualquier persona.
El nido de tus piernas se convierte en ese lugar donde mejor se está.
Y el recuerdo de una espalda en la alfombra, vuelve a gemir.

Hoy, como siempre, es tarde para todo.
Para decirte lo que nunca te diré de frente, o para escribir una carta que nunca entregaré.
Hoy como siempre, es tarde para todo.
Para fingir que no dueles.
Para exigir de vuelta mis te quiero.
Hoy, como siempre, es tarde.

Igual eres mi pájaro al fin y al cabo, y has anidado para siempre entre mis manos.