Proverbios 4:23.
miércoles, 28 de marzo de 2012
jueves, 22 de marzo de 2012
Mi reino por Eva.
Por supuesto que en mi mente no queda memoria alguna de los dos años y seis meses que jugué sola.
Hoy fue el último día de Elisa siendo hija única, la bebé de la familia, la prima nueva… mañana empezará a jugar uno de los papeles más importantes de su vida: el de hermana mayor.
No puedo imaginar una vida sin Eva, la veo y es difícil pensar qué sería de mí sin ella. Mi infancia, quizá, habría sido tremendamente aburrida; no hubiese podido compartir con alguien mis barbies; el juego de la maestra, hubiese sido algo intrascendente pues, todos sabemos, que los osos de peluche y las muñecas de tela, no dicen “presente” cuando asisten a clases. Veo vídeos de cuando pequeñas y veo también cómo mi hermana hace lo mismo que yo: me subo a bailar a una mesa, ella sube también; canto frente a la cámara, ella balbucea conmigo; saludo, saluda; giro, gira; corro, corre. Su cabello es corto y sus ojos muy grandes, es tan bonita… y pequeña también…
Elisa parece una niña feliz, una niña con amor. No recuerdo cómo fueron mis días siendo la bebé de la familia pero apuesto que se parecieron a los de mi prima. Todos a su cuidado, mimándola, queriéndola.
Supongo que siempre he sido un ejemplo para Eva. Sé que no he sido el mejor, pero de verdad lo intento. No sé si lo hago por convicción propia o porque siempre me dijeron que soy su modelo a seguir. No pretendo que sea como yo, no, qué aburrido si las dos fuésemos como una sola, pero sí que las cosas buenas que pueda aprender de mí, las tome y haga suyas.
¿Qué sentirá mañana Elisa al saber que sus padres deberán, -de alguna forma- dividirse entre ella y Jimena? ¿Qué habré sentido yo cuando caí en cuenta que había ahora una Eva?
Hoy en la mañana pensé en ello y rápidamente conteste “Qué feo”. El subconsciente, dicen…
El otro día me preguntaron por quién daría la vida: por Eva. Por nadie más.
Creo que deberá aprender a compartir sus juguetes, su tiempo, su espacio, la vida entera con su hermana. Tendrá que captar que ya no está sola y que por un buen rato, la nueva bebé se llevará la atención de sus padres. Tendrá que entender que es la hermana mayor y que a partir de ahora, proteger a su hermana es esencial.
No puedo imaginar una vida sin mi compañera simplemente porque no. A pesar de las peleas, de los malos ratos, de todo lo que hemos vivido juntas, la amo como a nadie. Ahora que ambas somos adolescentes y cada una está con sus cosas, podemos platicar más y mejor; aunque muchas de nuestras experiencias no sean similares, entendemos lo que sucede con la otra. Es increíble darme cuenta que somos totalmente diferentes y al mismo tiempo, una sola gota de lluvia. Símil extraño.
Elisa, con un año y tres meses de adad, ¿será conscienpe de lo que significa ser la hermana mayor? Yo, a los dos años y seis meses de edad, ¿era consciente de eso?
Quizá me acostumbré a ser la mayor. Seamos optimistas, no es un trabajo difícil; para mí, ha consistido, básicamente, en cantarle a cuando bebé, cuidarla, enseñarle un poco de sumas y restas, empujarla hacia la orilla de la alberca cuando estuvo por morir ahogada, hacer como que hablábamos en inglés, quitarle el chupón cuantas veces quise, abrazarla y últimamente, mi trabajo consiste en mantener secretos.
Para Elisa y Jimena será una rebanada de pastel.
(Es verdad, a los diecisiete, no tengo la más mínima idea de lo que significa ser la hermana mayor.)
viernes, 16 de marzo de 2012
Y es que cómo puedo saber a quién conozco en verdad si yo no sé quién soy.
¡Ja! No te creo. Sé sincera, ¿por qué no habrías de decirlo?
No es justo, porque todos estamos dejando todo nuestro corazón en este tonto juego; dilo, sólo eso.A mí me intriga lo que Cariña está pensando.
¿Qué estarás pensando? Más bien, ¿qué no estarás pensando?
¿La persona que creía conocer pero luego me sorprendió?
¿Qué estarás pensando? Más bien, ¿qué no estarás pensando?
¿La persona que creía conocer pero luego me sorprendió?
Definitivamente, Camila. Creía saber todo de ella pues la conozco desde los trece años; es como mi hermana mayor. Me sorprendió totalmente y qué sorpresa... qué sorpresa...
No, no hay diferencia. Es lo mismo, sólo un beso.
Claro que hay sentimientos involucrados, pero no es relevante.
¿Cómo es que puedes tardar tanto en responder esa pregunta?
Veo a Cariña y no entiendo qué pasa. La veo, tengo mi respuesta y es tan sencillo... ella oculta algo. Yo estoy segura. Ella, no.
Veo a Cariña y no entiendo qué pasa. La veo, tengo mi respuesta y es tan sencillo... ella oculta algo. Yo estoy segura. Ella, no.
Me recuerdas mucho a Camila. Por muchos años la sentí perdida: no podía encontrarse, no se conocía siquiera. Luego halló a esta persona que le ayudó y cambió, Cariña.
No te conoces. No sabes quién eres. No sabes qué necesitas para sentirte bien.
jueves, 15 de marzo de 2012
Nocturno en que nada se oye.
En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta siento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta siento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.
Xavier Villaurrutia.
sábado, 10 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
De Loreto.
- Pretendo estar dormida. Ella me está contemplando y después de cinco minutos, da un suspiro.
- La escucho y abro suavemente mis ojos. Suavemente, he dicho. Sonrío que le gusta verme adormilada pero feliz.
- Coloco mi mano izquierda sobre su rostro; la paso por su frente y nariz. Encuentro sus labios y los veo fijamente, es una mirada penetrante pero mesurada. Ella besa mi mano. Continúo el camino y llego al cuello de su blusa, no más.
- Froto la tela, es algodón. Subo lentamente mi mano en dirección al cuello alternando los dedos índice y medio; un segundo de diferencia entre uno y otro está bien.
- Echo el cabello de ella hacia atrás delicadamente, simulo un rulo que pronto desaparece. Vuelvo mi mirada a ella, tomo con las dos manos su rostro y vuelvo a sonreír; ella hará lo mismo y así permanecerán 3 minutos. Sólo la mirada y los pensamientos que aún no salen.
- La escucho respirar, respiro con ella, siento su respiración. Esa respiración sutil que descubre el clímax de esto pero no logra consumirlo todavía.
- Acerco mi oído y puedo escuchar su corazón agitado. No lo pienso más y lo hago. Son de seda roja sus labios y han esperado mucho tiempo este momento; intento no perder esa dulzura que he logrado mantener.
- Mi mano derecha, delata las verdaderas intenciones. Discreta y delicadamente siempre. Escucharla gemir no es trivial. Intento que sus gemidos se vuelvan una melodía para mis oídos.
- Es momento de descansar los labios. Acaricio el cabello de ella y sonrío con los ojos cerrados recordando y sintiendo de nuevo ese momento que fue sólo nuestro.
- Abro los ojos. Y no me sorprende esa expresión de placer total en el rostro de mi amada. Por última vez, acaricio sus labios pues ella besa mi mano izquierda como señal de agradecimiento.
jueves, 8 de marzo de 2012
La persona.
I.
La sigo buscando.
Y cuando la veo, siento que me encuentro. Pero luego, es No, no, no. Otra vez.
El viernes pasado me dormí pensando en esta persona. Ni siquiera recuerdo a qué hora me quedé dormida, sólo sé que estaba pensando en... ¿qué? A ver, Ana, honestamente...
Pues en su idea, en la idea que tengo de ella y todas las personas.
El último día que fui con la pared, dijo que no puedo andar por la vida enamorándome de ideas que tengo de alguien. Yo creo que por eso dejé de ir con ella, porque me dijo la verdad.
No, no es que esté enamorada de este persona, es que la idea que tengo de ella me gusta mucho.
La sigo buscando.
Y cuando la veo, siento que me encuentro. Pero luego, es No, no, no. Otra vez.
El viernes pasado me dormí pensando en esta persona. Ni siquiera recuerdo a qué hora me quedé dormida, sólo sé que estaba pensando en... ¿qué? A ver, Ana, honestamente...
Pues en su idea, en la idea que tengo de ella y todas las personas.
El último día que fui con la pared, dijo que no puedo andar por la vida enamorándome de ideas que tengo de alguien. Yo creo que por eso dejé de ir con ella, porque me dijo la verdad.
No, no es que esté enamorada de este persona, es que la idea que tengo de ella me gusta mucho.
martes, 6 de marzo de 2012
Necesitas un hombre en tu vida.
(Yo ya quería escribir de Miguel aquí. Él es una de esas personas que piensan tener siempre la razón, que se piensan infalibles.)
Que por qué quieres estudiar eso. Piénsalo, tú lo que quieres es salvar al mundo y ayudar a la gente; pero eso no pasa, Ana. Necesitas un hombre en tu vida que te haga ver la realidad porque en tu mundo de mujeres, es todo perfecto. Y sí, para las mujeres todo es perfección.
Tú no tienes el carácter para pisar a la gente, para abrirte paso entre toda esa bola; eres una persona inocente, noble y demasiado buena onda para entender que a la gente le importa un carajo lo que pienses. Tú crees que con lo que escribes o dices, todos van a cambiar su forma de vida. Pero no. Eres tan débil que ahorita, con esto que te digo, estás dudando de ti misma, te estoy confundiendo; la gente te confunde con todo lo que dice; primero te dicen algo y te la crees, te cambian la versión, te confundes pero al final sigues creyéndotela. Ni siquiera puedes defender lo que piensas: dices que lo intentas pero no lo logras.
viernes, 2 de marzo de 2012
Yo, espiral.
●●●●
Soy yo. Soy yo. Soy yo.Y me confunden, gente y me confunden.
¿Y cómo es que me puedo dejar confundir? ¿Qué es eso? Se supone que no debería suceder. ¿Cómo es que una persona se puede dejar confundir por otras?
Pero me confunden.
Me siento confundida.
Y mal.
Y mala.
Soy yo. Soy yo la mala persona.
¿Pero es que quién soy yo para hacer sentir mal a alguien?
Y confundida estoy que a veces pienso que en realidad, es ella la mala y que actúa y actúa.
Y mi mente es un espiral.
Me clavo mucho en las cosas, Ana clavada, ClavadAna. Dramática irremediable. Te odio.
Y mi mente es un espiral.
Y cuando menos estoy alerta, siento que ya estoy en lo más profundo de las situaciones más simples del mundo. Ahogada.
Debería dejar de sentirme la causa y el fin de todo. Inconscientemente que a veces ni me doy cuenta que, en lo que pienso, el principio soy yo y al final soy yo contigo. O sola. Mejor sola, que no te quiero hacer daño, persona de cristal; persona de corazón enorme; persona de mirada profunda, de grandes palabras; no quiero hacerte daño, persona, no.
Y mi mente es un espiral.
Un espiral de colores.
Espiral policromático.
Sí.
Y no sé cómo quedarme callada. Entiende que a la mayoría, Ana, no le interesa lo que tienes que decir respecto a las trivialidades que siempre piensas.
¿Por qué la gente debería estar ahí, para ti? ¿Quién eres tú para merecer eso? ¿Quién?
Espiral problemático.
Qué mal. El caos en mi mente. El orden en mi mente.
Un caos más grande y destructivo en mis palabras y la gente.
Es esto un espiral. Un espiral, les digo.
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