jueves, 7 de noviembre de 2013

Soy. Eres. Somos.

Soy la sangre que corre por un cuerpo que se mueve,
la neblina que respiro cuando cambio de universo.
Soy el camino del pasado
y del todo,
nostalgias inherentes a mi nombre,
cicatrices en mi piel.
Soy mi propia nación
y la igualdad, mi bandera.
El espejo opaco que refleja lo que quiere,
cuando quiere.
Soy letras que han sido escritas con lluvia
en una hoja de algodón;
soy todos los animales que musitan.
Una mirada limpia,
dudas resueltas.
Silencio.
Soy pólvora de estrellas,
un grito de dolor,
de tristeza
de alegría,
de miedo,
de rabia,
de amor.
Soy.


Eres soledad,
independencia,
tu propio refugio.
Eres una máquina de pensamientos,
de ideas.
Tienes la sorpresa que ellos esperan,
el cambio que necesitan,
las palabras que quieren oír,
el secreto para limpiar el aire que respiran.
Eres tu propia nación
y la igualdad, tu bandera.
Eres fuego,
pueblo,
abrazos de ocasión.
Eres el mar.
Eres letras que han sido escritas con plomo
en una hoja de metal.
Eres todos los animales que rugen.
Tus ojos color confianza
son las preguntas.
Eres un muro que nunca va a caer.
Indestructible.
Eres.


Somos una batalla
que lleva las de ganar.
Todos los puntos cardinales,
las estaciones del año.
Somos noches eternas,
días no vividos.
Somos certezas,
verdad.
Somos una promesa.
Las líneas de nuestras manos
encuentran siempre su lugar.
Somos nuestra propia nación
y la igualdad, nuestra bandera.
Unidad,
un cuerpo completo,
todas las piezas están aquí.
Somos letras.
Somos todos los animales que hacen el amor.
Euforia y templanza.
Lo que hemos escrito, lo que vamos a escribir.
Seremos victoria.
Una muerte que nunca llegará.
Somos.


ap.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Tus ojos en las hojas de tus alas.

A veces me da por pensarte lejos, por convencerme de que nunca volveré a escuchar tu voz, ni sabré
más cómo son tus letras.
A veces me da por olvidarme de ti. Por creer que fuiste uno de esos pájaros que como llegan y se
quedan al pie de la ventana, tan por azar, tan de casualidad, tan quedos, se van.
A veces me da por llenar el lugar que ocupas, con cualquier cosa. Conversaciones triviales, sonrisas
fingidas, suéteres con sol.
A veces me da por quedarme de pie, sin querer cruzar esa línea que acaso me lleva contigo.
A veces me da por hacerme historias parecidas a la nuestra, con otras personas.

Pero todo da igual. No importa cuánto lo intente, ni cuántas ganas ponga en ello si por las noches,
cuando ya estoy dormida y entro en el sueño, me encuentro frente a mí tus ojos en las hojas de tus
alas.

Vuelves a ser huracán, mirada y voz, el punto de partida y el punto final; el camino que puedo
seguir sin sentir nostalgia.
Cualquier cosa que no lleve tu nombre se vuelve mundana, indigna de cualquier persona.
El nido de tus piernas se convierte en ese lugar donde mejor se está.
Y el recuerdo de una espalda en la alfombra, vuelve a gemir.

Hoy, como siempre, es tarde para todo.
Para decirte lo que nunca te diré de frente, o para escribir una carta que nunca entregaré.
Hoy como siempre, es tarde para todo.
Para fingir que no dueles.
Para exigir de vuelta mis te quiero.
Hoy, como siempre, es tarde.

Igual eres mi pájaro al fin y al cabo, y has anidado para siempre entre mis manos.

martes, 6 de agosto de 2013


You can’t trust lesbians. You invite them

to your party and they don’t come,
they’re too busy tending vaginal
flowers, hating football, walking their golden
and chocolate labs. X gave me a poem

in which she was in love with a woman
and the church but the church
couldn’t accept four breasts in one bed.
When I asked if our coworkers knew,

she dropped her head and I said nothing
for years until this morning I realized
no one reads poems: my secrets and hers
are safe in verse. I knew she’d have enjoyed

the Beaujolais and I want to meet Dianne,
Mona Lisa, Betty, Alice,
the name’s been changed
to protect women who can’t stand in a room
holding hands because you can’t trust
heterosexuals to love love, however
it comes. So I recorded

the party for her, for them, the mic
a bit away from the action
to catch the feel of waves touching shore
and letting go, the wash of moods
across the hours of drink and yes, some grapes
were thrown and I breathed
the quickening revelation
of a cigarette, someone said “I gave up
underwear for Lent” and I hope

they play the tape while making love.
As if finally the world’s made happy
by who they are, laughing with, not at
the nipple lick clit kiss hug
in bed and after, the on and on
of meals and moons and bills
and burning days of pretending
they don’t exist. “Who’s she? Just

a friend.” And oceans are merely dew

upon the land.”
— "A Private Public Space" by Bob Hicok 

sábado, 3 de agosto de 2013

jueves, 1 de agosto de 2013

...


Otras inquisiciones. Jorge Luis Borges.

Faltaba media hora para que mi madre saliera de la iglesia (bastará con decir que los miércoles toma un curso que va de la fe...). Rodeé dos veces la cuadra hasta que encontré un lugar donde estacionar el auto. Encendí la luz y abrí mi libro en la página que ayer marqué con un boleto del partido del domingo. La calle estaba oscura; en la esquina, del Salón Ardalio salía música y risas estridentes, en la puerta había un mesero bostezando.

Ahora sólo faltaban veinte minutos para la hora en que dije estaría en la puerta, entonces decidí acercarme, pensé que con suerte encontraría lugar, y así fue. Vi que a unos metros de mí estaban los que cuidan los autos: dos mujeres y cuatro hombres, drogándose con trementina o cemento, no lo sé. Uno de ellos, cuando me estacioné, me dijo "ahí 'sta bien" y sólo sonreí. Dos estaban tirados en el suelo. Los otros se tambaleaban y gritaban cosas que no se entendían. Yo estaba ahí, con la luz encendida, leyendo un ensayo que hablaba sobre Don Quijote leyendo El Quijote, Hamlet, espectador de Hamlet, Unamuno y Augusto, y de cómo somos los personajes de nuestra historia al tiempo que somos espectadores... "Ven, ven" le gritaba una de las mujeres al que iba caminando hacia la avenida "¿Qué quieres" "Que vengas" se acercaron uno a otro y se detuvieron junto a mí, para entonces ya había cerrado el libro y estaba al tanto de lo que sucedía. Supongo que sintieron mi mirada y se quedaron fijos en ella, volteé rápidamente al frente y seguí leyendo. Ellos desaparecieron. 

Un señor que también cuida los autos estaba recargado en una columna, traía una playera del Barcelona y un chaleco verde militar, de cuando en cuando llevaba un pedazo de tela blanca a su boca y lo volvía a meter en el bolsillo del chaleco. Fue inevitable verlo, cerré el libro otra vez, apagué la luz. Yo, espectadora. Cuando el hombre notó mi presencia, se acercó a la ventanilla del lado derecho y se asomó. Mi mirada estaba al frente, atenta a los movimientos del señor, luego él volvió a recargarse a la columna, y del mismo bolsillo donde guardó el pedazo de tela, sacó una botellita blanca y le dio un trago. Por el espejo retrovisor vi que se acercaba una persona que empezó a discutir con el señor y después ambos cayeron al suelo. Tragué saliva, arranqué y empecé a rodear muchas veces la cuadra, hasta que vi a mi madre en la puerta de la iglesia. 

Preciso decir que sentí miedo. Cinco minutos de miedo que me parecieron completamente injustificables. Cuántas veces he estado en esa calle, a esa hora, cuántas veces había visto a esas personas... la diferencia, fue que ayer me detuve a observar, a presenciar algo que en ocasiones resulta incómodo, como la verdad, a ser personaje y espectadora al mismo tiempo. 

Acaso yo estaba leyendo ese ensayo porque me encontraría después con estas personas y me harían pensar en lo leído, acaso ellos se drogan porque ya no quieren actuar o desean cambiar su parte de la historia.

...quizá sólo era el libro que yo tenía en mi bolsa y ellos tenían frío. 

domingo, 23 de junio de 2013

I'm going to fall in love with you. You don't have to love me back. I'm going to give you my heart.

domingo, 26 de mayo de 2013

Te garantizo.



Te garantizo que habrá épocas difíciles, y te garantizo que en algún momento, uno de 
los dos o los dos, querremos dejarlo todo. pero también te garantizo que si no te pido 
que seas mío, me arrepentiré el resto de mi vida

jueves, 23 de mayo de 2013

Pero un día alguien va a querer de veras mis ojos. Un día.

martes, 30 de abril de 2013


beldad.
(Del lat. *bellĭtas, -ātisde bellus, bello).


1. f. Belleza o hermosura, y más particularmente la de la mujer.
2. f. Mujer notable por su belleza.


"Vivo en vos, si en el mar muero.
Ya perdí todo el recelo
que me pudiera anegar,
pues del infierno del mar
salgo a vuestro claro cielo.
Un espantoso huracán
dio con mi nave al través,
para arrojarme a esos pies,
que abrigo y puerto me dan,
y en vuestro divino oriente
renazco, y no hay que espantar,
pues veis que hay de amar a mar
una letra solamente."

domingo, 21 de abril de 2013

“Pero qué tonta soy. Esperar por ti, con una sonrisa y mis mejores vestidos, esperar ver tus ojos otra vez mientras tú estás besando no sé qué labios, viendo no sé qué ojos, escuchando no sé qué voz, recibiendo los abrazos se no sé qué mujer. Que no te quiere como yo. Que no aguarda impaciente por ti. Que las ganas no se le salen por el cabello y los dedos y la piel y a cada paso que da. Pero qué tonta soy. Haber creído que de verdad elegirías estar aquí, conmigo, tanto como yo siempre elegiría estar allá, contigo…”

miércoles, 17 de abril de 2013

Jaguar.


Mi nombre se recrea con tu voz
y a veces siento que viceversa.
Ana   gramas de sonidos.
And   enes ya dormidos.
Debo confesarlo,
no eres el primer viento
que a mi piel ha tocado,
pero eres mucho más:
 un huracán,
de los que despeinan sin arrasar.
Una marca de aliento en la ventana,
y yo, la que hace de todo
para encontrarla por la mañana.
Que como llegó tu mirada,
siempre se va:
lento y callada,
casi sin avisar.
Detente.
Van las flores y candores.
Las violetas de mi cabeza
se encaraman a ti.
Suben al cielo que nos pesa
y se guardan en mi aroma,
que no puedes eludir.
Las violetas de mis dedos,
en cambio,
sólo conocen tus valles y tus montes
para que, sin titubeos,
en mi cuerpo las afrontes.
De las violetas de mi lengua,
mejor no quiero hablar,
porque esconden los secretos
que a nadie quiero dar.
Respira.
Igual no se deja la rima.
Eres mi caos
y también mi orden
Guapa, besaos,
hace que los miedos
y la felicidad, se aborden.
Eres tan roja
que con tus pasos insurges.
Pero mejor ven pronto,
que mucho me urges.
Ya. Prometo terminar.
Pero no sin antes decir
que a estas alturas
no puedo insistir
con lo ya dicho.
Y la verdad,
lo que más me importa
es que nuestros nombres se rehacen
se recrean
se reiteran
se recuestan
se reaman
se vuelven relindos
y se renacen con nuestras voces.
Ana tomías perfectas
And an en líneas rectas. 

lunes, 15 de abril de 2013

La otra copa del brindis

Al principio ella fue una serena conflagración
un rostro que no fingía siquiera su belleza
unas manos que de a poco inventaban un lenguaje
una piel memorable y convicta
una mirada limpia    sin traiciones
una voz que caldeaba la risa
unos labios nupciales
un brindis

es increíble pero a pesar de todo
él tuvo tiempo para decirse 
qué sencillo     y también
no importa que el futuro 
      sea oscura maleza

la manera tan poco suntuaria
que escogieron sus mutuas tentaciones
fue un estupor alegre
sin culpa ni disculpa

él se sintió optimista
                                 nutrido
                                            renovado
tan lejos del sollozo y la nostalgia
tan cómodo en su sangre y en la de ella
tan vivo sobre el vértice del musgo
tan hallado en la espera
que después del amor salió a la noche
sin luna y no importaba
sin gente y no importaba
sin dios y no importaba
a desmontar la anécdota
a comprender la euforia
a recoger su parte del botín

mas su mitad de amor
                                    se negó a ser mitad

y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban vacíos
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar
que sin ella su cuerpo de ningún modo era
la otra copa del brindis

y de nuevo se dijo
qué sencillo
                   pero ahora
lamentó que el futuro fuera oscura maleza.

Mario Benedetti.
Se lucha por lo que se quiere.
¿Cuántos meses me resistí a ponerle punto a esto? Y el día en que, después de mucho tiempo, me decido a salvarme; a salir de ésta, entera, no sabes qué decir.


sábado, 13 de abril de 2013

Palabras

Estaba buscando palabras para ilustrar de alguna forma lo nuestro. Que, ¿qué es (¿fue?)? Sigo sin saberlo.

koi no yokan: "El sentimiento que se tiene por conocer a alguien que, después, nos enamorará."
weiji: "crisis o momento crítico; riesgo y oportunidad, la idea de que puede haber un resultado positivo a partir de un riesgo tomado con sabiduría."
finifugal: "Odiar los finales; alguien que elude o prolonga los momentos finales de una historia, relación, o algún otro viaje."

Así. En ese orden: conocerte, tomar el riesgo, eludir. 

Pero luego encontré una que es insuperable. Nuestra palabra; o al menos, mí palabra, que siempre estuvo en pie; que siempre fue dicha con verdad en la lengua y confianza en los ojos...

La querencia debe de ser eso además de ser la acción de querer bien. No a medias, no por turnos, ni por días, ni a algunas horas. Querer bien o mejor no gastar palabras. 

Te quiero siempre,

ap.


martes, 9 de abril de 2013


"Tomar a otra persona de la mano, quizá parezca un gesto inocente, pero demuestra más que un simple enlace de dedos. Las manos son una de las partes más esenciales del cuerpo: con ellas construímos, nos alimentamos, sostenemos y sentimos objetos; son herramientas del cuerpo humano. 
Tomar a otra persona de la mano, es romper con el individualismo; es unirnos con otro ser; momentáneamente entrelazar nuestra vida con la de otro; es saber, por un segundo, que no necesitamos enfrentar el mundo solos."

lunes, 8 de abril de 2013

¿En qué punto empiezan mis derechos? ¿En cuál terminan?

miércoles, 27 de marzo de 2013

Lo que daría por saberte.

Hoy que venía en el auto pensé en lo que hace dos semanas me dijiste: "¿Cómo sería si no la hubiera conocido a ella y te hubiese conocido a ti?"
Luego empecé a pensar en algo que es peor porque simplemente es lo que quiero: ¿Cómo sería si yo te hubiese conocido con el corazón sanado? ¿Cómo sería si te hubiese conocido con memorias que ya no duelen, eh? ¿Cómo sería si estuvieras dispuesta a empezar a marcar un nuevo camino con una nueva pareja de viaje? ¿Cómo? ¿Me querrías poquito? ¿Pensarías poquito en mí? ¿Todas esas historias que escribes, tendrían un poquito de mí? ¿Dejarías de moverte tanto, de volverte fantasma en un santiamén? ¿Yo estaría esperando? ¿Yo me sentiría tan mierda como ahora? ¿Seguiría midiendo tus palabras y el tono que usas al hablar, para saber si estás bien o no? ¿Cómo sería, eh?
A veces de veras quisiera sentir eso de "qué lindo debe de ser que la quieras de esa manera; que a pesar de todo, sigues escribiendo de ella, se te sigue saliendo por la lengua..." pero luego se me olvida.

Sépalo de una buena vez.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Laramar.


Tocan la puerta. Debe ser ella. Le dice que pase y que se siente donde quiera, cualquier lugar está bien. Se conocen desde la infancia. La emoción de volver a verla después de tantos años, es incontenible. Antes de que Salvador diga palabra alguna o proponga un tema de conversación, Lara ya es un mar. No estaba preparado para eso; puede contar con los dedos de su mano las veces que ha visto llorar a una mujer. Pero esta vez es Lara. Su Lara.
Si ella fuese, literalmente, un mar, sería el más grande de todos y el más profundo también; tendría flores que adornarían sus olas y no sería de un solo continente.
Han pasado quince minutos desde que ella tocó la puerta y apenas llega la calma. Más tranquila, toma un té de azahar y empieza a contar su historia. Salvador escucha, atento, algo sobre un marinero que decidió hacerse a la mar y prometió que el viaje duraría la vida entera. El marinero disfrutaba esos momentos, todos los días eran sólo la mar y él; aunque la tormenta a veces parecía sin fin, siempre lograban superarla.
Parece que los recuerdos han removido el corazón de Lara pues Salvador vuelve a ver lágrimas en su rostro. Aún no descubre qué se hace en esos casos, así que, sentado, espera el sosiego de la mar.
Lara continúa su historia: el marinero, después de algún tiempo en alta mar, supo que no quería eso. Así, en un chasquido. Lo que sentía por la mar y por ese viaje era muy fuerte, pero no suficiente como para seguir. Entonces la mar, enfurecida y en alianza con el cierzo invernal, lograron llevar al marinero y su barco a una tierra lejos de donde zarparon. Lo dejaron ahí, abandonado.
Ahora, Lara y el silencio se han vuelto uno. Con cada lágrima de ella, Salvador siente necesidad de algo: quiere encontrar a aquel marinero y echarlo de esa tierra olvidada y de cualquier otra, pero al mismo tiempo, le es imposible saciar la sed, también las ganas de entrar en esa mar que tan bien conoce. Ya no hay lágrimas, sólo silencio. Él camina por la arena sigiloso, con miedo, pero seguro de querer llegar. La mar se acerca, tranquila, lentamente.
Un paso de él, un golpe de la mar, un paso, un golpe, un paso más. Entonces Salvador siente, por fin, la frescura de la mar en su boca. 

jueves, 7 de marzo de 2013

A,

No sé hasta dónde me lleve este camino, este difícil camino de tu espera. No sé hasta dónde te persiga mi llanto, hasta dónde se prolongue tu encuentro. Si yo pudiera rogar, te rogaría: si supiera pedir, te pediría; te diría que pronto, que vinieses a mí ahora mismo, que te necesito, que esto es urgente, imprescindible. Pero me he acostumbrado a aguardarte en silencio.

Jaime Sabines.

miércoles, 30 de enero de 2013

Bienvenida


Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda 
ni más fuerte
                     ni más dócil
                                        ni más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta 
como si esta temporada de no verme 
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabés
cómo te pienso y te enumero 
después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor 
ni bajo el cielo opaco
yo nostalgio
tú nostalgias
y cómo me revienta que el nostalgie
tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes 
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro 
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo 
y eso te da una lumbre
                                    inapagable 
ahora no tengo dudas 
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
                  con hondura 
                                      con franqueza
sé que voy a quererte          sin preguntas
sé que vas a quererme          sin respuestas.
—Mario Benedetti.