Quiero vivir en ese estado constante de felicidad en el que me gusta cómo soy y estar con la gente.
La semana pasada fui feliz. Los amigos de Avena (hablaría de él, pero su personalidad genial no cabe en una entrada...) me hablaron e incluyeron en sus planes y no me conocen. Quieren conocerme o por lo menos, me conviene creer que Scarlet, quiere conocerme y yo a ella y abrazarla porque parece una persona peligrosamente abrazable Un gran paréntesis imaginario inicia creo que su nombre es demasiado bonito, seguramente sólo las personas asombrosas se llaman "Scarlet", Scarlet, Scarlet, Scarlet, es un nombre como "Azul" las personas especiales se llaman "Azul" y "Scarlet", también Scarlet. Un gran paréntesis imaginario termina ¿Por qué me hablan? ¿Por qué fueron tan amables si no me conocen? ¿Por qué no estudian donde yo o yo donde ellos? ¿Por qué la vida no me los presentó antes? ¿Por qué? ¿Por qué?
(...)
Carolina Nocturna.
A esta mujer apenas la he visto una vez y siento que nos conocemos de toda la vida. No confío mis impresiones de la vida diaria a muchas personas pero sé que si algún día lo necesito, ella estará ahí porque entre esa popularidad evidente, se esconde una persona con un corazón enorme que entierra sus pensamientos para que nadie pueda opinar acerca de ellos... mera perspectiva de Ana Lunetana.
En la escuela, vivo en ese estado constante (que no se parece en nada al de la felicidad) en el que me pregunto cosas existenciales e irrelevantes que me abruman. Quiero escapar de aquí y ya no regresar, no quiero volver a ver a esta gente, me quiero ir, me quiero ir.
¿En dónde están esas personas que me acogen como si fuésemos viejos conocidos, extraños importantes? ¿Y mi lugar? ¿Qué con mi hogar, ese que no me hace sentir temerosa?
Quiero escapar de aquí y ya no regresar pero mientras planeo mi escape, puedo esperar ansiosa el día que vuelva a abrazar a Avena y coma un plato de alitas con él y sus amigos (con suerte, regresaré a ese estado de felicidad que tanto anhelo y si bien me va, me quedaré ahí para siempre).
lunes, 31 de octubre de 2011
sábado, 8 de octubre de 2011
ElusivAna
Eludo las situaciones diarias y muero un poco cada día. Dicen que es la manera más fácil de sobrellevar la realidad, ¿No? Eludiendo todo. Te ahorras montones de dolor, horas de sufrimiento y litros de lágrimas; Jorge Trejo dice que “un montón” es una frase floja, Jorge Trejo dice cosas inteligentes y yo nunca le hago caso.
La primera muerte sucede cuando tomas un libro y te hundes en el silencio, te hundes hasta que no puedes respirar de tantas memorias que tienes en la garganta, las echas o ahí quedaste. La segunda muerte, sucede en la regadera; la regadera es un lugar mentalmente mortal, es la más peligrosa de las muertes: el agua cae lentamente sobre los hombros y los pensamientos buenos con ella, sólo se quedan los malos, los que pesan, los que hieren y ésos, son los que provocan la muerte temporal. La tercera, toma lugar en ese intervalo entre estar despierto y el sueño, es prácticamente imposible salir vivo de ese letargo.
Me gusta eludir las situaciones. El problema llega cuando todo se acumula y lo único que quiero es desaparecer y ya no regresar, como hoy, por ejemplo.
Leterno.
No es tan especial como todos creen que es, como ella cree que es, no sabe siquiera que lo cree porque está convencida o lo cree porque es lo que le conviene, no lo sabe pero tampoco está dispuesta a averiguarlo. Las relaciones sociales no son lo de ella, estar con muchas personas sólo la hace sentir abrumada, llenándola de un hartazgo temible. Tiene miedo porque las palabras no fluyen y ha olvidado cómo escribirlas.
Es la eterna niña de la mirada vacía y el árbol en el cabeza, la que no es interesante ni agradable para alguien, la que constantemente piensa en nudos, tinas de baño y fugas vitales. Está compuesta de nimiedades y tiene el corazón muy gris.
Es la eterna niña de los ojos cafés y el cabello enmarañado, la que pasa desapercibida ante todos, la que constantemente crea historias sobre lo que nunca va a suceder. Está compuesta de insignificancia y de tanto amor a lo que no merece amor, tiene el corazón muy rojo.
Emilia es todo y es nada y en pocas palabras, la estupidez e irrelevancia hechas mujer.
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