lunes, 23 de junio de 2014

Supongo que siempre has sido tú

Algunas noches, pocas, no muchas, pienso en la única imagen que tengo de tu rostro y en la única vez que he oído tu voz. Pienso en el café que aún no bebemos, en las comidas que nos debemos, en nuestros pies caminando por las calles y nuestros sexos compartiendo la luna. 
Algunas veces, pocas, no muchas, imagino el sabor de tu boca y cómo deben de lucir tus ojos cuando estás a punto de dormir. Y tu sonrisa. Imagino el olor de tu piel y su textura: suave, seguramente, como las palabras que sueles regalarme.
En algunos sueños, pocos, no muchos, estás tú. Conmigo. Encima de mí. Debajo de mí. Caminando a mi lado. Haciendo tuyo mi cuerpo. Leyéndome veintidós veces, una por cada año que tienes, la misma historia, y así hasta que agotamos este tiempo que no estamos pasando juntas
y me dices que en otras vidas, muchas, no pocas, quieres vivirme a mí. 

jueves, 19 de junio de 2014



¿De qué modo te quiero?


¿De qué modo te quiero? Pues te quiero 
hasta el abismo y la región más alta 
a que puedo llegar cuando persigo 
los límites del Ser y el Ideal. 

Te quiero en el vivir más cotidiano, 
con el sol y a la luz de una candela. 
Con libertad, como se aspira al Bien; 
con la inocencia del que ansía gloria. 

Te quiero con la fiebre que antes puse 
en mi dolor y con mi fe de niña, 
con el amor que yo creí perder 

al perder a mis santos... Con las lágrimas 
y el sonreír de mi vida... Y si Dios quiere, 
te querré mucho más tras de la muerte. 

—Elizabeth Barret


jueves, 12 de junio de 2014