Mi nombre se recrea con tu voz
y a veces siento que viceversa.
Ana gramas
de sonidos.
And enes ya
dormidos.
Debo confesarlo,
no eres el primer viento
que a mi piel ha tocado,
pero eres mucho más:
un huracán,
de los que despeinan sin arrasar.
Una marca de aliento en la ventana,
no eres el primer viento
que a mi piel ha tocado,
pero eres mucho más:
un huracán,
de los que despeinan sin arrasar.
Una marca de aliento en la ventana,
y yo, la que hace de todo
para encontrarla por la mañana.
Que como llegó tu mirada,
siempre se va:
lento y callada,
lento y callada,
casi sin avisar.
Detente.
Van las flores y candores.
Las violetas de mi cabeza
Detente.
Van las flores y candores.
Las violetas de mi cabeza
se encaraman a ti.
Suben al cielo que nos pesa
y se guardan en mi aroma,
que no puedes eludir.
que no puedes eludir.
Las violetas de mis dedos,
en cambio,
sólo conocen tus valles y tus montes
para que, sin titubeos,
en mi cuerpo las afrontes.
De las violetas de mi lengua,
mejor no quiero hablar,
porque esconden los secretos
que a nadie quiero dar.
Respira.
Igual no se deja la rima.
Eres mi caos
y también mi orden
Guapa, besaos,
hace que los miedos
hace que los miedos
y la felicidad, se aborden.
Eres tan roja
que con tus pasos insurges.
Pero mejor ven pronto,
que mucho me urges.
Eres tan roja
que con tus pasos insurges.
Pero mejor ven pronto,
que mucho me urges.
Ya. Prometo terminar.
Pero no sin antes decir
que a estas alturas
Pero no sin antes decir
que a estas alturas
no puedo insistir
con lo ya dicho.
Y la verdad,
lo que más me importa
es que nuestros nombres se rehacen
con lo ya dicho.
Y la verdad,
lo que más me importa
es que nuestros nombres se rehacen
se recrean
se reiteran
se recuestan
se reaman
se vuelven relindos
y se renacen con nuestras voces.
Ana tomías perfectas
And an en líneas rectas.
se recuestan
se reaman
se vuelven relindos
y se renacen con nuestras voces.
Ana tomías perfectas
And an en líneas rectas.