viernes, 9 de marzo de 2012

De Loreto.

  • Pretendo estar dormida. Ella me está contemplando y después de cinco minutos, da un suspiro.
  • La escucho y abro suavemente mis ojos. Suavemente, he dicho. Sonrío que le gusta verme adormilada pero feliz.
  • Coloco mi mano izquierda sobre su rostro; la paso por su frente y nariz. Encuentro sus labios y los veo fijamente, es una mirada penetrante pero mesurada. Ella besa mi mano. Continúo el camino y llego al cuello de su blusa, no más.
  • Froto la tela, es algodón. Subo lentamente mi mano en dirección al cuello alternando los dedos índice y medio; un segundo de diferencia entre uno y otro está bien.
  • Echo el cabello de ella hacia atrás delicadamente, simulo un rulo que pronto desaparece. Vuelvo mi mirada a ella, tomo con las dos manos su rostro y vuelvo a sonreír; ella hará lo mismo y así permanecerán 3 minutos. Sólo la mirada y los pensamientos que aún no salen.
  • La escucho respirar, respiro con ella, siento su respiración. Esa respiración sutil que descubre el clímax de esto pero no logra consumirlo todavía.
  • Acerco mi oído y puedo escuchar su corazón agitado. No lo pienso más  y lo hago. Son de seda roja sus labios y han esperado mucho tiempo este momento; intento no perder esa dulzura que he logrado mantener.
  • Mi mano derecha, delata las verdaderas intenciones.  Discreta y delicadamente siempre. Escucharla gemir no es trivial. Intento que sus gemidos se vuelvan una melodía para mis oídos.
  • Es momento de descansar los labios. Acaricio el cabello de ella y sonrío con los ojos cerrados recordando y sintiendo de nuevo ese momento que fue sólo nuestro.
  • Abro los ojos. Y no me sorprende esa expresión de placer total en el rostro de mi amada. Por última vez, acaricio sus labios pues ella besa mi mano izquierda como señal de agradecimiento. 

jueves, 8 de marzo de 2012

Cuando pregunté por qué la quería, ya la estaba queriendo. 
Loreto Lousseau. 

La persona.

I.

La sigo buscando.
Y cuando la veo, siento que me encuentro. Pero luego, es No, no, no. Otra vez.
El viernes pasado me dormí pensando en esta persona. Ni siquiera recuerdo a qué hora me quedé dormida, sólo sé que estaba pensando en... ¿qué? A ver, Ana, honestamente...
Pues en su idea, en la idea que tengo de ella y todas las personas.
El último día que fui con la pared, dijo que no puedo andar por la vida enamorándome de ideas que tengo de alguien. Yo creo que por eso dejé de ir con ella, porque me dijo la verdad.

No, no es que esté enamorada de este persona, es que la idea que tengo de ella me gusta mucho.

martes, 6 de marzo de 2012

Necesitas un hombre en tu vida.

(Yo ya quería escribir de Miguel aquí.  Él es una de esas personas que piensan tener siempre la razón, que se piensan infalibles.)

Que por qué quieres estudiar eso. Piénsalo, tú lo que quieres es salvar al mundo y ayudar a la gente; pero eso no pasa, Ana. Necesitas un hombre en tu vida que te haga ver la realidad porque en tu mundo de mujeres, es todo perfecto. Y sí, para las mujeres todo es perfección. 
Tú no tienes el carácter para pisar a la gente, para abrirte paso entre toda esa bola; eres una persona inocente, noble y demasiado buena onda para entender que a la gente le importa un carajo lo que pienses. Tú crees que con lo que escribes o dices, todos van a cambiar su forma de vida. Pero no. Eres tan débil que  ahorita, con esto que te digo, estás dudando de ti misma, te estoy confundiendo; la gente te confunde con todo lo que dice; primero te dicen algo y te la crees, te cambian la versión, te confundes pero al final sigues creyéndotela. Ni siquiera puedes defender lo que piensas: dices que lo intentas pero no lo logras. 




sábado, 3 de marzo de 2012

viernes, 2 de marzo de 2012

Yo, espiral.

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Soy yo. Soy yo. Soy yo.
Y me confunden, gente y me confunden.
¿Y cómo es que me puedo dejar confundir? ¿Qué es eso? Se supone que no debería suceder. ¿Cómo es que una persona se puede dejar confundir por otras?
Pero me confunden.
Me siento confundida.
Y mal.
Y mala.
Soy yo. Soy yo la mala persona.
¿Pero es que quién soy yo para hacer sentir mal a alguien?
Y confundida estoy que a veces pienso que en realidad, es ella la mala y que actúa y actúa.
Y mi mente es un espiral.
Me clavo mucho en las cosas, Ana clavada, ClavadAna. Dramática irremediable. Te odio.
Y mi mente es un espiral.
Y cuando menos estoy alerta, siento que ya estoy en lo más profundo de las situaciones más simples del mundo. Ahogada.
Debería dejar de sentirme la causa y el fin de todo. Inconscientemente que a veces ni me doy cuenta que, en lo que pienso, el principio soy yo y al final soy yo contigo. O sola. Mejor sola, que no te quiero hacer daño, persona de cristal; persona de corazón enorme; persona de mirada profunda, de grandes palabras; no quiero hacerte daño, persona, no.
Y mi mente es un espiral.
Un espiral de colores.
Espiral policromático.
Sí.
Y no sé cómo quedarme callada. Entiende que a la mayoría, Ana, no le interesa lo que tienes que decir respecto a las trivialidades que siempre piensas.
¿Por qué la gente debería estar ahí, para ti? ¿Quién eres tú para merecer eso? ¿Quién?
Espiral problemático.
Qué mal. El caos en mi mente. El orden en mi mente.
Un caos más grande y destructivo en mis palabras y la gente.
Es esto un espiral. Un espiral, les digo.