lunes, 16 de abril de 2012

La persona.

III.

Qué miedo que te estés volviendo relevante.

Qué miedo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.

Proverbios 4:23. 

jueves, 22 de marzo de 2012

Mi reino por Eva.

Por supuesto que en mi mente no queda memoria alguna de los dos años y seis meses que jugué sola.
Hoy fue el último día de Elisa siendo hija única, la bebé de la familia, la prima nueva… mañana empezará a jugar uno de los papeles más importantes de su vida: el de hermana mayor.
No puedo imaginar una vida sin Eva, la veo y es difícil pensar qué sería de mí sin ella. Mi infancia, quizá, habría sido tremendamente aburrida; no hubiese podido compartir con alguien mis barbies; el juego de la maestra, hubiese sido algo intrascendente pues, todos sabemos, que los osos de peluche y las muñecas de tela, no dicen “presente” cuando asisten a clases. Veo vídeos de cuando pequeñas y veo también cómo mi hermana hace lo mismo que yo: me subo a bailar a una mesa, ella sube también; canto frente a la cámara, ella balbucea conmigo; saludo, saluda; giro, gira; corro, corre. Su cabello es corto y sus ojos muy grandes, es tan bonita… y pequeña también…
Elisa parece una niña feliz, una niña con amor. No recuerdo cómo fueron mis días siendo la bebé de la familia pero apuesto que se parecieron a los de mi prima. Todos a su cuidado, mimándola, queriéndola.
Supongo que siempre he sido un ejemplo para Eva. Sé que no he sido el mejor, pero de verdad lo intento. No sé si lo hago por convicción propia o porque siempre me dijeron que soy su modelo a seguir. No pretendo que sea como yo, no, qué aburrido si las dos fuésemos como una sola, pero sí que las cosas buenas que pueda aprender de mí, las tome y haga suyas.
¿Qué sentirá mañana Elisa al saber que sus padres deberán, -de alguna forma- dividirse entre ella y Jimena? ¿Qué habré sentido yo cuando caí en cuenta que había ahora una Eva?
Hoy en la mañana pensé en ello y rápidamente conteste “Qué feo”. El subconsciente, dicen…
El otro día me preguntaron por quién daría la vida: por Eva. Por nadie más.
Creo que deberá aprender a compartir sus juguetes, su tiempo, su espacio, la vida entera con su hermana. Tendrá que captar que ya no está sola y que por un buen rato, la nueva bebé se llevará la atención de sus padres. Tendrá que entender que es la hermana mayor y que a partir de ahora, proteger a su hermana es esencial.
No puedo imaginar una vida sin mi compañera simplemente porque no. A pesar de las peleas, de los malos ratos, de todo lo que hemos vivido juntas, la amo como a nadie. Ahora que ambas somos adolescentes y cada una está con sus cosas, podemos platicar más y mejor; aunque muchas de nuestras experiencias no sean similares, entendemos lo que sucede con la otra. Es increíble darme cuenta que somos totalmente diferentes y al mismo tiempo, una sola gota de lluvia. Símil extraño.
Elisa, con un año y tres meses de adad, ¿será conscienpe de lo que significa ser la hermana mayor? Yo, a los dos años y seis meses de edad, ¿era consciente de eso?
Quizá me acostumbré a ser la mayor. Seamos optimistas, no es un trabajo difícil; para mí, ha consistido, básicamente, en cantarle a cuando bebé, cuidarla, enseñarle un poco de sumas y restas, empujarla hacia la orilla de la alberca cuando estuvo por morir ahogada, hacer como que hablábamos en inglés, quitarle el chupón cuantas veces quise, abrazarla y últimamente, mi trabajo consiste en mantener secretos.
Para Elisa y Jimena será una rebanada de pastel.
(Es verdad, a los diecisiete, no tengo la más mínima idea de lo que significa ser la hermana mayor.)

viernes, 16 de marzo de 2012

Y es que cómo puedo saber a quién conozco en verdad si yo no sé quién soy.

¡Ja! No te creo. Sé sincera, ¿por qué no habrías de decirlo? 
No es justo, porque todos estamos dejando todo nuestro corazón en este tonto juego; dilo, sólo eso.

A mí me intriga lo que Cariña está pensando.
¿Qué estarás pensando? Más bien, ¿qué no estarás pensando?

¿La persona que creía conocer pero luego me sorprendió? 
Definitivamente, Camila. Creía saber todo de ella pues la conozco desde los trece años; es como mi hermana mayor. Me sorprendió totalmente y qué sorpresa... qué sorpresa...

No, no hay diferencia. Es lo mismo, sólo un beso. 
Claro que hay sentimientos involucrados, pero no es relevante. 

¿Cómo es que puedes tardar tanto en responder esa pregunta?
Veo a Cariña y no entiendo qué pasa. La veo, tengo mi respuesta y es tan sencillo... ella oculta algo. Yo estoy segura. Ella, no. 

Me recuerdas mucho a Camila. Por muchos años la sentí perdida: no podía encontrarse, no se conocía siquiera. Luego halló a esta persona que le ayudó y cambió, Cariña. 
No te conoces. No sabes quién eres. No sabes qué necesitas para sentirte bien. 









La persona.

II.

Me sentí tan bien. Como nunca.

jueves, 15 de marzo de 2012

Nocturno en que nada se oye.

En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta siento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.



Xavier Villaurrutia.

sábado, 10 de marzo de 2012

Quiero darte un beso perder contigo mi tiempo guardar tus secretos cuidar tus momentos abrazarte esperarte adorarte.