sábado, 17 de diciembre de 2011

Son las 4:30 de la mañana y me desperté pensando en lo que pasó ayer.

…y en ella. En todo lo que pasó, lo que aprendí, en que estoy desperdiciando mi vida con gente vacía en un lugar vacío en el que pretendo ser feliz; y me siento mal porque sé que es por mí.
Desperté como si hubiese sido algo malo. Pero no; fue bueno. Fue hermoso.
Es tan guapa. Ésa es la palabra. Y su voz.
No, Ana. No.
Quiero tener mil y una memorias como ésa. Y en la vida quiero conocer a más personas como ellos.
Fui feliz. Soy feliz todavía.
Por favor que dure mucho.

lunes, 5 de diciembre de 2011

βιβλιοθήκη

No creo la gente entienda el verdadero significado de una biblioteca.
Las personas de esta universidad, hicieron una puerta que da a la cafetería. Eso implica ruido. Hay ruido en la biblioteca; ruido de afuera, ruido de gente que conversa, ruido de risas y memorias, ruido de cafetería. Un ruido que nadie en la biblioteca quiere tener. 


Llevo aquí media hora. Atrás de mí, había una chica que entró al mismo tiempo que yo y cuando volteé a verla, estaba dormida. Su cabeza sobre el libro Niños excepcionales de William L. Heward. Noticia de última hora, una persona dormida en la biblioteca. 


En mis sueños más extraños, me encuentro siempre en un lugar muerto. Hay silencio, no hay luz, ni gente y mi voz no tiene eco. Lo más parecido a ese lugar en un plano (más) real, es mi recámara (cuando la casa es mía y la vecina no lava la ropa) o la biblioteca de la escuela. Hoy, aparentemente, las reuniones escolares son en la biblioteca. Un grupo de gente mayor que yo, está riendo y platicando como si fuese este lugar la cafetería. Un ruido de cafetería en la biblioteca. 


La palabra "biblioteca" me recuerda mis clases de etimologías grecolatinas del año pasado:
βιβλιο.- libro. 

θήκη.- caja.
Caja de libros. Lugar de libros. 



Las señoritas que se encargan de mantener este lugar en orden, tienen la radio prendida. Los murmullos de la gente distraen. Alguien tiene en su computadora la música a todo volumen. El movimiento de las sillas, me provoca una sensación terrible (después de mucho tiempo entiendo por qué mi maestra de primer año de primaria nos decía siempre "Levanten las bancas" y yo nunca la levanté. Karma, quizá).


No creo que la gente entienda el verdadero significado de una biblioteca, no creo que yo lo entienda. Lo que sí creo es que la gente que está en la biblioteca haciendo ruido de cafetería, ahora tiene una puerta con fácil acceso a su lugar. 



miércoles, 30 de noviembre de 2011

jueves, 17 de noviembre de 2011

Normalmente no corrijo la pésima ortografía de otros*
Hay personas que se la pasan jodiendo con que todo el tiempo leen “buenos libros” (¿Qué carajos es un “buen libro”?) y, que como leen tales libros, su ortografía es impecable… lo gracioso de esto es cuando escriben cosas como “Haber si se ponen a leer un buen libro y dejan de leer las cajas de cereal”. Cuando veo esto, lo único que pienso es que:
  • Al decir que siempre y lo único que leen son “buenos libros”, en realidad sólo leen revistas de chismes o, utilizando su argumento, cajas de cereal.
  • Cuando se quejan de la gente que escribe mal, la verdad es que ustedes también lo hacen y confunden todavía “haber” con “a ver”.
No lo voy a negar, yo a veces tengo errores y sinceramente, yo también odio que la gente -a los 17- siga escribiendo como cuando tenía 11, sí. Pero de eso a que la humille públicamente hay un trecho enorme.

lunes, 31 de octubre de 2011

Quiero vivir en ese estado constante de felicidad en el que me gusta cómo soy y estar con la gente.

La semana pasada fui feliz. Los amigos de Avena (hablaría de él, pero su personalidad genial no cabe en una entrada...) me hablaron e incluyeron en sus planes y no me conocen. Quieren conocerme o por lo menos, me  conviene creer que Scarlet, quiere conocerme y yo a ella y abrazarla porque parece una persona peligrosamente abrazable Un gran paréntesis imaginario inicia creo que su nombre es demasiado bonito, seguramente sólo las personas asombrosas se llaman "Scarlet", Scarlet, Scarlet, Scarlet, es un nombre como "Azul" las personas especiales se llaman "Azul" y "Scarlet", también Scarlet. Un gran paréntesis imaginario termina ¿Por qué me hablan? ¿Por qué fueron tan amables si no me conocen? ¿Por qué no estudian donde yo o yo donde ellos? ¿Por qué la vida no me los presentó antes? ¿Por qué? ¿Por qué?
(...)
Carolina Nocturna.
A esta mujer apenas la he visto una vez y siento que nos conocemos de toda la vida.  No confío mis impresiones de la vida diaria a muchas personas pero sé que si algún día lo necesito, ella estará ahí porque entre esa popularidad evidente, se esconde una persona con un corazón enorme que entierra sus pensamientos para que nadie pueda opinar acerca de ellos... mera perspectiva de Ana Lunetana.

En la escuela, vivo en ese estado constante (que no se parece en nada al de la felicidad) en el que me pregunto cosas existenciales e irrelevantes que me abruman. Quiero escapar de aquí y ya no regresar, no quiero volver a ver a esta gente, me quiero ir, me quiero ir.

¿En dónde están esas personas que me acogen como si fuésemos viejos conocidos, extraños importantes? ¿Y mi lugar? ¿Qué con mi hogar, ese que no me hace sentir temerosa?

Quiero escapar de aquí y ya no regresar pero mientras planeo mi escape, puedo esperar ansiosa el día que vuelva a abrazar a Avena y coma un plato de alitas con él y sus amigos (con suerte, regresaré a ese estado de felicidad que tanto anhelo y si bien me va, me quedaré ahí para siempre).

sábado, 8 de octubre de 2011

ElusivAna


Eludo las situaciones diarias y muero un poco cada día. Dicen que es la manera más fácil de sobrellevar la realidad, ¿No? Eludiendo todo. Te ahorras montones de dolor, horas de sufrimiento y litros de lágrimas; Jorge Trejo dice que “un montón” es una frase floja, Jorge Trejo dice cosas inteligentes y yo nunca le hago caso.
La primera muerte sucede cuando tomas un libro y te hundes en el silencio, te hundes hasta que no puedes respirar de tantas memorias que tienes en la garganta, las echas o ahí quedaste. La segunda muerte, sucede en la regadera; la regadera es un lugar mentalmente mortal, es la más peligrosa de las muertes: el agua cae lentamente sobre los hombros y los pensamientos buenos con ella, sólo se quedan los malos, los que pesan, los que hieren y ésos, son los que provocan la muerte temporal. La tercera, toma lugar en ese intervalo entre estar despierto y el sueño, es prácticamente imposible salir vivo de ese letargo.
Me gusta eludir las situaciones. El problema llega cuando todo se acumula y lo único que quiero es desaparecer y ya no regresar, como hoy, por ejemplo.

Leterno.


No es tan especial como todos creen que es, como ella cree que es, no sabe siquiera que lo cree porque está convencida o lo cree porque es lo que le conviene, no lo sabe pero tampoco está dispuesta a averiguarlo. Las relaciones sociales no son lo de ella, estar con muchas personas sólo la hace sentir abrumada, llenándola de un hartazgo temible. Tiene miedo porque las palabras no fluyen y ha olvidado cómo escribirlas.
Es la eterna niña de la mirada vacía y el árbol en el cabeza, la que no es interesante ni agradable para alguien, la que constantemente piensa en nudos, tinas de baño y fugas vitales. Está compuesta de nimiedades y tiene el corazón muy gris.
Es la eterna niña de los ojos cafés y el cabello enmarañado, la que pasa desapercibida ante todos, la que constantemente crea historias sobre lo que nunca va a suceder. Está compuesta de insignificancia y de tanto amor a lo que no merece amor, tiene el corazón muy rojo.
Emilia es todo y es nada y en pocas palabras, la estupidez e irrelevancia hechas mujer.