domingo, 21 de agosto de 2011

-Claro que sí, señor. Sería osado decirle que no lo hice con esa intención… osado y falso pues lo hice con la más pura intención de volverme un objeto sexual.
-¡Callen a esta señorita, por favor! -dijo la vieja del sombrero.
Y Loreto continuó -Que la gente cuando me viera caminando, quisiera pegarme contra la pared, tomarme del cabello y cogerme. ¡Cogerme hasta que se quedara marcado en mi corazón! ¡Un objeto sexual! ¡Nada más que eso! ¡Que los hombres y mujeres por igual, me vean como tal!
-¡Ahí está! No veo entonces el motivo de esta discusión; la fotografía se va de las paredes de la ciudad y usted, se va directo a la cárcel. -dijo el policía.
-No señor, eso sí no. -replicó Loreto con voz firme y viéndolo a los ojos -No porque la fotografía en sí, es mero arte. ¿Acaso ve que estoy mostrando mis pechos? ¿Acaso ve en mi frente un etiqueta con la leyenda: “Hola soy Loreto Lousseau, cógeme” No.
(...)