El secreto para sobrevivir está en seguir respirando.
domingo, 21 de agosto de 2011
Díganle que no quiero escribir.
Que tengo las ideas atascadas en la punta de mi lengua. Que tengo las palabras en mi mente. Que tropiezo todo el tiempo con mis pensamientos. Que mis manos ya no pueden sostener el peso de las tildes.