domingo, 21 de agosto de 2011

En el agua.


Estoy concentrada en mi respiración. No pienso en otra cosa, no puedo pensar en algo más. Inhala...exhala...inhala, Ana, ¡Inhala! ¡Exhala!
La luna. Te juro que se mueve, mira cómo tiembla, ¡Se está moviendo!... Hace un momento estaba aquí y ahora está allá... Loreto, ¿Cómo es que podemos verla? Debe ser muy grande, enorme, seguramente ¡Imagina entonces el tamaño de la tierra!
 Casi toco las nubes, ¿Cómo dice mi mamá que se ve el cielo? No me acuerdo, pero como dice ella se ve; me gusta más la noche, su misticidad infinita me llena, sus ruidos y el viento nocturno son diferentes. Me encanta. ¡"Aborregado"! El cielo se ve aborregado...
La luna. Casi la toco, casi me toca. El conejo en la luna. Y es grande. Y pesada. Y brillante. Y mágica. Y mágica. Y me encanta, Loreto, me encantas tú.